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viernes, 17 de agosto de 2018

Aquí sigo. Aquí estoy.

Hoy hace un año la vida nos metía una hostia a mano abierta 
Es ahí cuando en cuestión de segundos pones a resetear tu vida, tus sueños, tu futuro... y el de los que te rodean también. 
Decidí aferrarme siempre a la parte positiva y no siempre fue ni es fácil cuando coqueteas con la muerte tan de cerca, cuando tienes una bomba de relojería en tu cuerpo,y cuando no te quieres morir, claro.
Intenté aferrarme al humor negro, a ver el lado positivo de todo a pesar de que a veces no era capaz de levantarme de la cama.
Todo ha valido la pena. Ha pasado un año y estoy aquí para contarlo. 
Hemos desactivado una bomba si, pero queda mucho camino por delante.
Gracias a todos los que de una forma u otra me habéis salvado la vida. Gracias a mis médicos Francisco Santillan y Enrique Díaz Canton. A mi ángel de la guarda Facundo Araña y a Fundaleu Gracias a mi hermano Carlos Casas y a mi  hermana de la vida Sarita Rajnerman Casas porque se hicieron cargo de la situación y de nosotros en todos los sentidos. Gracias a mi mamá, pobre... y a sus santas sopas de vitrina... a mis amores Noa y Salva R. Suárez .porque ustedes son el motor de mi vida... a mis sobrinos que estuvieron a la altura de las circunstancias Y gracias al escudo humano que la gente que me quiere formó a mi alrededor para no dejarme caer.
Después de un año aquí estoy. Buscando siempre un buen vino para celebrar la vida.

martes, 26 de junio de 2018

Pura química

Después de más de un mes, me pongo frente a mi tablet para contarles como va todo.

La realidad es que estoy en tres puntos:
1. Pastilla diaria de tamoxifeno hasta el próximo 5 de mayo de 2023.  El tamoxifeno es un modulador selectivo de receptores de estrógeno. Bloquea la acción de esta hormona porque es la que estimula el desarrollo de las células tumorales. Esta es otra parte de la suerte que tuve, porque el tipo de cáncer que me han tratado (HER2+) permite el tratamiento con esta pastilla ya que el tamoxifeno solo es útil en el cáncer de mama cuyas celulas presentan receptores específicos para estrógenos.

2. Trastuzumab: El trastuzumab es un anticuerpo monoclonal humanizado. Se trata de proteínas que se reconocen específicamente y se unen a otras proteínas únicas del organismo llamadas antígenos.  El trastuzumab (cuyo nombre comercial es Herceptin) se une selectivamente al receptor de tipo 2 del factor de crecimiento epidermico humano (HER2) El HER2 se sobrexpresa en la superficie de algunas células cancerosas y estimula la proliferación de éstas células. Cuando el trastuzumab se une al HER2 inhibe la proliferación de éstas células. Cada tres semanas tengo que conectarme para la aplicación intravenosa del Herceptin en mi querido Fundaleu. Estoy ya pasando el ecuador de las aplicaciones.





3. Efectos secundarios. Lo que PEOR llevo son los sofocones del tamoxifeno que se suman a la menopausia. Siento que me quema el cuerpo y que todo me sobra. Eso me pasa muchas veces al día, sobre todo de noche, por lo que también duermo muy mal. A veces también tengo hormigueo en las piernas y en las manos. Muy rara vez me da algún mareo y ya tuve que ingresar por urgencias en Fundaleu por un fuerte dolor en pecho que me impedía respirar. Me hice amiga de mis bajones anímicos y lloro cuando necesito llorar. 

Me miró al espejo y no me reconozco. Pero no porque me falten dos tetas o porque tenga unos kilos de más. El cuerpo se me ha deformado. Cómo que busca reorganizar su estructura luego de la cirugía y de que mis ovarios no funcionen. Tengo la sensación continúa y permanente de ser un globo aerostático. 

Pero lo verdaderamente importante es que tengo claro que este proceso es todo Pura química... Bendita química la que me ha salvado, incluyendo la química del amor, que no solo me ha arropado en este proceso sino que es el motor que me ayuda a salir adelante.



sábado, 19 de mayo de 2018

El sonido de la felicidad

El 3 de mayo fue un día muy especial porque ese jueves por la mañana tuve mi sesión n° 25 de radioterapia marcando el fin de esa etapa.

Era muy importante para mí terminar ese día. La radioterapia es una etapa PESADA, cansina, que se hace cuesta arriba día a día. Pero desde un principio me puse como meta terminar antes del 4 de mayo y, casualidades o no, termine el 3.

El 4 de mayo festejamos mi 49 cumpleaños. Sin medicos, sin hospitales, sin estudios... los tres juntos con mi gente del día a día, sin hacer ruido pero comiendo rico. Fui muy feliz. Se los aseguro.

Y así fue como casi sin darme cuenta, y casi a 9 meses de aquel "la cosa pinta mal", con algunos kilos de más, dos tetas menos y el pelo rizoso el 5 de mayo comencé otra etapa: la pastilla diaria. Es lo que hay y que todo sea eso. Mi amigo el tamoxifeno y yo juntos durante los proximos 5 años.

Quizás, si tengo ganas otro día les cuente cómo fueron mis 25 sesiones de radioterapia y que cremas use para proteger la piel y algunas indicaciones que tengo que seguir para los próximos meses, pero como hoy me apetece quedarme con las cosas buenas y positivas, les cuento que sigo con mi tratamiento de herceptin en Fundaleu cada tres semanas y que yo no sabía que las chicas del Hospital Alemán se inventaron una pequeña ceremonia que consiste en que, cuando nos dan el alta en radioterapia, toquemos una campanilla marcando así la finalización de esa etapa. No me lo esperaba, se los prometo, y sin lugar a dudas ese fue un sonido de felicidad.